7 Reglas para que los empresarios deleguen de manera efectiva

Cuando construyas y dirijas un negocio, estarás usando muchos sombreros. Tendrás que desempeñar el papel de un vendedor, un innovador, un gerente financiero y un líder, mientras que todavía tienes que lidiar con las micro-tareas rutinarias a lo largo del día. Puede ser divertido al principio, pero con el tiempo, esto comenzará a consumirte. Empezarás a trabajar muchas horas, noches y fines de semana, y nunca parecerás hacer mella en la creciente pila de tareas que tienes que realizar.

Cuando llegues a este punto (o idealmente, antes de llegar allí), necesitas pensar en delegar parte de tu trabajo. La delegación es un factor clave en el éxito empresarial, tanto a nivel personal como profesional, así que asegúrese de seguir estas siete reglas para hacerlo eficazmente:

Oblígate a delegar

La mayoría de los empresarios tienen un sentido natural de propiedad en su trabajo. Quieren hacer todo lo que puedan y quieren hacer la mayor parte del trabajo por sí mismos. En su mayor parte, este es un rasgo admirable, y uno que se presta a un mejor rendimiento general de puesta en marcha. Sin embargo, eventualmente tendrás que forzarte a delegar un poco de trabajo, incluso si no quieres. Incluso si es una tarea que desea realizar activamente, puede ser mejor que la delegue. Desde gestionar la cuota reducida de autónomos hasta organizar las reuniones son tareas que se pueden delegar.

Sé proactivo

La segunda regla es ser proactivo en tu delegación. Si esperas hasta que estés abrumado y a punto de agotarse, delegar algunas tareas puede terminar estresándote, y puede ser demasiado poco o demasiado tarde. En su lugar, necesitas reconocer cuándo tu trabajo se está acumulando demasiado, tan pronto como sea posible, y tomar medidas para abordarlo antes de que se convierta en demasiado. Eso podría incluir contratar a alguien nuevo, organizar tus tareas en listas, o ayudar a alguien a desarrollar nuevas habilidades para asumir una sección de tu trabajo.

Conoce las fortalezas y debilidades de tu equipo

Antes de comenzar a asignar tareas, debes conocer las fortalezas y debilidades de tu equipo. Cada individuo va a traer algo diferente a la mesa, así que si quieres aprovechar al máximo el proceso de tu delegación, tienes que atender a esas peculiaridades individuales. Por ejemplo, uno de tus trabajadores puede ser lento y metódico, mientras que otro es un poco descuidado, pero muy rápido. En el primero, puedes delegar tareas importantes, pero no urgentes, y en el segundo, puedes delegar tareas que necesita realizar de inmediato.

Invertir tiempo en la enseñanza

Cuando delegas, es fácil decirte a ti mismo: “Tengo que hacerlo, porque soy el único que sabe hacerlo”. Sin duda, hay tareas en tu lista que sólo tú sabes cómo hacer, pero eso no significa que no puedas enseñar a alguien más cómo hacerlo. Puede que no te guste esta idea, ya que te llevará más tiempo enseñar a alguien que simplemente hacer la tarea tú mismo, pero piensa en esa capacitación como una inversión. Sólo tienes que enseñar a alguien una vez, y en ese momento, ellos pueden asumir esa tarea indefinidamente.

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Aclara tus expectativas

Al delegar, sé lo más específico posible sobre tus expectativas. Hazle saber a tu compañero de equipo exactamente cómo esperas que se complete la tarea y cuándo esperas que se lleve a cabo. Si hay múltiples compañeros de equipo trabajando en un proyecto, establece responsabilidades claras, o por lo menos designa a una persona en el equipo para que sirva como el campeón del proyecto. Tómate un momento para tratar cualquier pregunta o punto de confusión con anticipación para evitar problemas en el futuro.

Confía, pero verifica

Obviamente, confía en que tus trabajadores harán el mejor trabajo que puedan; de lo contrario, no los habrías contratado. Una vez que asignes una tarea y establezcas una fecha límite, es justo que confíes en que ellos van a hacer el trabajo. Sin embargo, también es una buena idea verificar que el proceso esté en marcha. Establece líneas abiertas de comunicación para que tú y tus compañeros de equipo puedan ponerse al día sobre el progreso, sólo para asegurarte de que la fecha límite se va a cumplir, y que no hay más puntos de confusión.

Dar y recibir retroalimentación

Finalmente, tómate un momento para dar y recibir retroalimentación una vez que la tarea delegada esté completa. Haz saber a tus empleados si lo han manejado incorrectamente de alguna manera (para que lo sepan la próxima vez), y pregúntales qué pensaron de su tarea e instrucciones. Aprenderás mucho sobre el proceso de delegación de esta manera, a través de la experiencia, y podrás llevar a cabo estas actividades hasta la próxima vez que necesites delegar algo.

Estas reglas tienen que ver con asegurarse de que tus tareas delegadas se hagan efectivamente, pero aún más que eso, tienen que ver con mantener una carga de trabajo saludable (y su cordura) como empresario. Necesitas aprender que delegar eficazmente, no es opcional. De lo contrario, terminarás extendiéndote demasiado, tus tareas no se completarán satisfactoriamente y terminará quemándote en el proceso.

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Jesús Morán
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