Pensiones

No a las demagogias, ni a los oportunismos políticos y tampoco a la negativa de todos los partidos a “adelgazar“ la estructura de las Administraciones Nacional, Autonómicas, Provinciales y Locales, porque en ello vaya la seguridad de sus propios intereses económicos.

Consecuencia de todo ello es esa subida vergonzosa en las pensiones.

Vale ya de pensar en los intereses de los partidos y de manejar a los jubilados para esos fines y basta ya de una inactividad temeraria de todos los gobernantes a la hora de suprimir una estructura de gobernantes y cargos públicos imposible de sufragar por la ciudadanía.

La recuperación ha llegado a la economía nacional, pero no a la economía doméstica y, menos aún, a las economías más débiles que son las de los jubilados.

Para atender al pago e incremento de las pensiones no se puede gastar más dinero del que se recauda, porque eso llevaría nuevamente a España a esa quiebra de la que el pueblo español está saliendo y tampoco se trata de crear para ello impuestos a bancos y grandes empresas, a esos ricos “con puro“, en imagen estereotipada, porque esos bancos y grandes empresas, si se viesen obsesivamente perseguidas, podrían abandonar su actividad, dejando a millones de familias en la calle o repercutirían, en su caso, estos impuestos en los precios y en los fondos y créditos que necesitan muchas familias para vivir.

Una economía de mercado se sustenta en la libertad de comercio y las empresas que crean ese imprescindible comercio para el sostenimiento y avance de la sociedad han de pagar los impuestos y cargas fiscales que les corresponden, pero sin ser objeto de persecución fiscal, sin sentido ni justificación, porque en el caso de cierre o traslado de esas empresas a otros lugares por inviabilidad fiscal, ese traslado o cierre habría que explicárselo a esas familias cuyos puestos de trabajo dependen de su actividad empresarial.

Se trata, de “adelgazar“ esas administraciones públicas , cuyas estructuras son inviables, menos para los partidos políticos que las promocionan, que son todos, para sus propios intereses económicos.

Cargos duplicados, subvenciones a partidos políticos, subvenciones concedidas solo para el enriquecimiento de los próximos ideológicamente, dietas millonarias, pensiones vitalicias, instituciones consultivas que solo sirven para dar “cobijo“ a los cesados de cargos públicos y así un enorme y larguísimo etcétera, hacen imposible que el incremento de las pensiones de los jubilados lo sea con cifras justas y bastantes, conforme al incremento del coste de la vida.

Hasta entonces, todas las declaraciones de Gobierno y oposición son solo “balas de fogueo“, es decir, mensajes sin contenido, que van dirigidos a esos jubilados a los que dicen solamemte lo que necesitan oír, sin más responsabilidad, porque en el caso de no cumplir esos mensajes, ese político pasará a ocupar, sin responsabilidad alguna por su incumplimiento, uno de esos cargos vitalicios con un montante económico que debería estar dedicado a ese incremento de las pensiones al que ese político se había comprometido.

Es muy fácil hablar y promocionarse desde “la barrera de la faena“ y es muy fácil también negar subidas de pensiones por no decidir “adelgazar” unas administraciones públicas que “se comen“ los presupuestos generales de todos.

Ese adelgazamiento de las Administraciones Públicas no solucionaría en su totalidad el problema de la cuantía suficiente de las pensiones, pero sí sería el comienzo para un tratamiento serio de la cuestión.

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Fernando Pelegrín
Periodista | + posts




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