El Parlament catalán declara constituida la República e insta al Govern a implementarla

El Parlament ha aprobado hoy que se constituya “la república catalana, como Estado independiente y soberano”. Un día después de que Carles Puigdemont estuviera a punto de convocar elecciones autonómicas, los votos en secreto de 70 diputados son el prólogo para la aplicación del artículo 155 de la Constitución, mediante el cual el Gobierno tomará el mando de las principales instituciones de Cataluña.

De nuevo en un hemiciclo semivacío, porque los diputados constitucionalistas se han negado a participar en la votación que “lo destroza todo” -en palabras de la portavoz del PSC, Eva Granados-, los independentistas han culminado su rebelión contra el Estado entre los aplausos de multitud de invitados para la ocasión. Entre otros, la esposa de Puigdemont, Marcela Topor, o el ex presidente de la Generalitat Artur Mas, protagonista ineludible de todo el ‘procés’.

Como no podía ser de otra manera, la manera en que los independentistas han cruzado la línea roja definitiva ha sido alambicada. La declaración de independencia es en realidad la copia de la que firmaron todos los diputados de Junts pel Sí y la CUP fuera del hemiciclo el 10 de octubre, el día en que Puigdemont no declaró explícitamente la independencia y además la dejó en suspenso.

Además, el texto está en el preámbulo de la resolución aprobada, no en la parte que se recogerá en las publicaciones oficiales. Sin embargo, si la voluntad de los diputados independentistas es que eso impida las acciones legales contra ellos, parece una quimera.

También el hecho de que Junts pel Sí y la CUP eligieran el voto secreto como método para aprobar la iniciativa. “No es de recibo que pretendan esconderse, porque su decisión de hoy tendrá consecuencias sobre millones de ciudadanos. Estáis hundiendo el país”, se quejó Joan Coscubiela (CSQEP). “Se esconden como unos cobardes”, abundó Xavier García Albiol (PP).

Los números finales de la votación no cuadran con lo previsto. Sólo hay 70 votos independentistas, mientras que Junts pel Sí y la CUP suman 72 diputados. Además ha habido 10 ‘noes’ -cuando CSQEP, que tiene 11 escaños, se suponía que iba a votar en contra- y dos votos en blanco.

Uno a uno, los diputados que quedaban en el hemiciclo fueron depositando un papel con su voto en una urna situada en la Mesa, al lado de Carme Forcadell. Sólo algunos de los que eligieron el ‘no’ -la mayoría de representantes de Catalunya Sí que es Pot- lo mostraron en público. Los independentistas que quedaban en el hemiciclo acabaron cantando ‘Els Segadors’.

La parte dispositiva de la resolución aprobada sí recoge “los efectos” de la declaración de independencia, como los llaman fuentes de Junts pel Sí. El texto insta al Govern “a dictar todas las resoluciones necesarias para el desarrollo de la ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república”.

Los anuncios son muy ambiciosos, aunque los diputados independentistas son conscientes de que en pocas horas el Govern puede estar destituido y quedarán en papel mojado. Pero, de momento, se ha aprobado entre otras cosas preparar “documentación acreditativa de la nacionalidad catalana”; establecer “la regulación del proceso para la adquisición de la nacionalidad catalana”; impulsar “un tratado de doble nacionalidad con el Gobierno de España”; recuperar las normas secesionistas anuladas por el Tribunal Constitucional; promover “ante todos los estados e instituciones, el reconocimiento de la República Catalana”; integrar a los funcionarios estatales en la nueva administración; promover “actuaciones legislativas para la creación del Banco de Cataluña con las funciones de banco central, que ha de velar por la estabilidad del sistema financiero”; elaborar “un inventario de bienes de titularidad del Estado español radicados en Cataluña para hacer efectiva la sucesión en su titularidad”; o crear “una propuesta de reparto de activos y pasivos entre el reino de España y la república de Cataluña abriendo un periodo de negociación”.

La mesa del Parlament acabó admitiendo a trámite las propuestas presentadas. Ello pese a que los letrados de la cámara autonómica habían advertido a la Mesa de que no podía admitir a trámite la resolución de JxS y la CUP para declarar un Estado independiente, ni ninguna otra que desarrolle las leyes de referéndum y de transitoriedad, porque vulneran las resoluciones del Tribunal Constitucional.

Además, en un informe los servicios jurídicos del Parlament avisan de que tampoco puede ser tramitado por la Mesa “ningún texto transaccional que se pueda presentar, antes o durante el pleno”, sobre las propuestas de resolución de JxS y la CUP.

Ciudadanos, PSC y PPC no han participado en la votación en el Parlament de la propuesta. “Ayer hablaba de evitar un error espectacular. Como es la propuesta de JxS y la CUP. Abandonaremos el hemiciclo para no apoyarlo”, anunciaba de antemano el líder socialista, Miquel Iceta.

La oposición en bloque se ha opuesto de forma clara a la resolución de Junts pel Sí y la CUP y se ha mostrado muy crítica durante el debate parlamentario. El más tajante ha sido el portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, quien incluso ha llegado a romper el papel de la propuesta presentada por el bloque independentista ante los aplausos de su partido. En un discurso duro en el que ha repasado la hoja de ruta soberanista desde el 27-S hasta ahora, Carrizosa ha tildado el paso de hoy de “inmoral, antiético e ilícito” y ha alertado de que la aprobación de la resolución independentista “rompe la convivencia” y “empuja a la mitad de los catalanes a no ser lo que son”. “Los han dejado huérfanos de gobierno”, ha denunciado para luego defender la aplicación del artículo 155 y la convocatoria de elecciones. “Van a pasar a la Historia por haber dividido y arruinado a la sociedad catalana”, ha zanjado. En este sentido, el portavoz del partido naranja también ha equiparado el proceso independentista con el Brexit y ha acusado a Junts pel Sí y la CUP de “querer expulsar a la disidencia” de Cataluña.

El PP también ha seguido la misma estrategia y ha reprochado duramente la “división” que ha conllevado el proceso soberanista. Así, su portavoz, Alejandro Fernández, ha dado una lista de nombres de periodistas y personalidades destacadas de la sociedad que se han postulado en contra de la declaración unilateral de independencia y ha criticado al soberanismo por llamarles “fachas”. “Puigdemont, ¿no le da verguenza liderar un movimiento político que excluye a aquellos que piensan diferente?”. Fernández también ha cargado contra Oriol Junqueras, a quien ha acusado de “destrozar la economía”. “Es un día negro para nuestra democracia”, ha denunciado.

En cambio, la socialista Eva Granados ha centrado su discurso en recordar “la pluralidad” de Cataluña y en apelar a los muchos ciudadanos que llegaron hace años desde otros puntos del Estado. “Empezaron a hablar mal de la tierra de nuestros padres y acabaron sustituyendo la senyera por la estelada”, ha resumido tras asegurar que el PSC no es “nacionalista” y “no quiere escoger entre Cataluña y España”. “Dan lecciones de catalanidad y patriotismo y con la culminación de la DUI lo revientan todo”, ha zanjado. En este sentido, la socialista también ha hecho referencia al artículo 155 pactado entre PP, PSOE y Ciudadanos y que ha provocado más de una tensión interna en el PSC y ha asegurado que su aplicación es “inevitable” para frenar la “salida deliberada de la legalidad”.

La línea menos contundente la ha encarnado la diputada de Catalunya Sí que es Pot, Marta Ribas, quien ha insistido en la celebración de un “referéndum pactado” y “con consecuencias” para que “todos los ciudadanos puedan decidir su futuro”. “Es muy grave responder a una barbaridad con otra barbaridad”, ha resumido haciendo referencia al artículo 155 del Gobierno y a la DUI de Junts pel Sí y la CUP.

Carles Puigdemont, demudado en los últimos días, no ha tomado la palabra en ninguna sesión del debate, contra lo que estaba previsto. Sí lo hicieron dos de los diputados independentistas, Carles Riera (CUP) y Marta Rovira (Junts pel Sí).

Rovira, secretaria general de ERC, sostuvo que el Gobierno “siempre sitúa por encima del diálogo la unidad de España”. Añadió que la intervención de la autonomía “es una aberración”, y sostuvo que la independencia es una necesidad, entre otras cosas, por el precio de la electricidad. “Nos vemos obligados a construir nuestro propio Estado para huir de este oligopólico que obliga a los ciudadanos a pagar una de las facturas más caras de la luz”, ha asegurado. “Hoy fundamos un nuevo país”, ha añadido para concluir su intervención.

Riera dejó claras las prioridades de su grupo diciendo que, según las leyes de ruptura -suspendidas por el TC pero vigentes para ellos-, el Parlament no podía “hacer otra cosa que proclamar” la independencia, a pesar de “las carencias democráticas del Estado español”, el comportamiento también “demofóbico y conservador de la Unión Europea” y de unas “élites catalanas que prefieren la tiranía española a la libertad y la democracia”. Terminó su discurso puño en alto.

Al finalizar el debate, los líderes de los grupos parlamentarios de la oposición (Cs, PP y PSC) han pedido la palabra, pero la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, se la ha negado. Sólo ha subido al atril al disponer de unos minutos de réplica la líder del partido naranja, Inés Arrimadas, y ha tildado la declaración de hoy de “choque sin precedentes”. “Es el mayor error de la democracia”, ha denunciado antes de advertir de que también supone un “ataque en contra de los valores fundacionales de la Unión Europea”.

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Andrés Villar
Periodista | + posts




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