Los Reyes Magos

Los Reyes Magos son un hecho histórico

Es muy bueno “creer“ en los Reyes Magos porque su fiesta conmemora un hecho histórico y las personas deben hacer un sitio en sus vidas, muy abruptas en muchos de los casos para la magia, la ilusión y la imaginación, que enriquecen esas vidas y ese enriquecimiento lo trasladan a los niños y adolescentes, haciendo mantener esa ilusión toda su vida.

La fiesta de los Reyes Magos no es una ilusión y magia solo para niños, es una ilusión y magia para todos y está abierta a todos, cristianos y no cristianos, pero sin que admita ser parodiada o ridiculizada por sus perseguidores y detractores con el pobre pretexto de su “actualización“, porque no es susceptible de actualización alguna. Los Reyes Magos y su contexto histórico son lo que son y es el que es, respectivamente, y lo demás es pretender ridiculizar un hecho histórico por no compartirlo al pertenecer al cristianismo, aunque sea una fiesta seguida y vivida por millones de personas.

Los pequeños la viven de forma especial y particular y es para ellos la ocasión en que pueden hacer realidad muchas ilusiones y sueños que se han ido haciendo sitio en sus retinas durante todo el año, aunque son sus mayores los que deben saber administrar ese torpedeo publicitario que promociona la desproporcionalidad y lo contraproducente del regalo con la edad de esos pequeños y es de los padres y los mayores de los que depende no promocionar la incomunicación y el aislamiento de los pequeños y no tan pequeños, aunque se encuentren en grupos de amigos o compañeros.

Y en esta línea, hay un deseo en la mente infantil, hay un regalo deseado que los mayores no ven, no reparan en él o, lo peor, prefieren no planteárselo.

A la soledad que conlleva el juguete tecnológico se une esa soledad que es definitiva en el crecimiento y la formación del menor, que es la atención y dedicación al niño. Muchos niños crecen y se forman en la más absoluta soledad familiar, por muy numerosa que pueda ser la familia.

Este regalo de atención y dedicación al niño, a la niña, no está en los escaparates, pero su ausencia se va acumulando en la sensibilidad de muchos niños y esa soledad y falta de atención lleva aparejada en muchísimos casos una marca en su personalidad y con ella, en su vida.

Resulta muy cómodo a los mayores, a los padres, dejar a los niños y adolescentes ante la “caja tonta“ que es la televisión o con su  tablet  en sus manos porque los  mantienen entretenidos  sin tener que dedicarles el tiempo de juego y aprendizaje que su edad necesita.

 

Si les peguntas, muchos niños te dirán que querrían que sus padres compartieran sus juegos y aficiones. Los abuelos cumplen su impagable función con los nietos, pero no pueden suplir a los padres.

El cariño, la formación, la educación, la atención y, en definitiva, la dedicación a los hijos no es cuestión de dinero, no se compra, esa es la forma fácil de creerse uno mismo que está cumpliendo con las necesidades de los pequeños y adolescentes, sin ser verdad, sin ser real ese cumplimiento:

¡¡¡ No te falta de nada !!! ¡¡¡ O le falta de todo !!!

Esa atención, esta dedicación también tienen que traerla los Reyes Magos, porque muchos pequeños y no tan pequeños la están pidiendo a gritos, voces infantiles y adolescentes que no se oyen o que se prefiere no oír.

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Fernando Pelegrín
Periodista | + posts




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