La Unión Europea y sus contradicciones

La Unión Europea se abre para facilitar la fusión, división y la circulación de las empresas de los países pertenecientes a la Unión y para dentro de la Unión.

La Unión Europea quiere que el libre mercado tenga todo tipo de facilidades para su desarrollo, pero siempre dentro de una normativa que respete los derechos de los afectados.

Ventajas para la actividad económica dentro del mercado único europeo, pero creando al mismo tiempo, tal y como adelanta la Comisión Europea, los sistemas adecuados para salvaguardar los derechos de los empleados, acreedores y accionistas minoritarios, así como, para evitar los fraudes en el pago de impuestos, impidiendo así la creación de montajes o ingenierías fiscales que muchos encargan, o les dan su conformidad, para pagar menos tributación en un país que en otro, perteneciendo ambos países a la Unión Europea.

En este sentido y evitando paralelamente el fraude, la Comisión Europea trata de que todas las empresas, grandes, medianas y pequeñas, puedan buscar oportunidades de negocio en el extranjero comunitario, empezando por la soluciones que reduzcan costos y ahorren tiempo, ofreciendo opciones de dónde hacer negocios y cómo organizar y crecer en la actividad empresarial, con la lógica y directa repercusión en la generación de empleo, dice Vera Jourová, Comisaria de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género.

La reglas y procedimientos han de ser comunes para facilitar el tránsito de un país a otro de la Unión Europea o para fusionarse, dividirse o crearse a través de las fronteras nacionales que componen la Unión Europea.

Paralelamente, la Comisión creará medidas que ayuden a los Estados miembros a detener, en su mismo inicio y en el mismo estado en el que haya nacido, y antes de cualquier mudanza, cualquier operación empresarial fraudulenta que ponga en peligro los intereses de los trabajadores, acreedores o accionistas minoritarios.

A estos efectos, las reglas que han de regir la actividad empresarial han de ser comunes en toda la Unión. Se trata de unificar los procedimientos y simplificarlos.

Y estas medidas son obligadas porque las normas de cada estado miembro difieren mucho.

En este estado de cosas, es llamativo que en el Orden Judicial, un Juez de un país miembro pueda dictar una Resolución enmendando y cuestionando una resolución del Tribunal Supremo de otro País miembro.

Siendo la integridad territorial uno de los principios que rigen la naturaleza y la esencia de la Unión Europea, tal vez sería planteable a qué posibles intereses habría podido responder la resolución del Juez enmendante que cuestiona la Resolución del Tribunal Supremo de otro país miembro.

Es evidente que esta Resolución de este país de la Unión Europea, contraviniendo una Resolución del Tribunal Supremo de otro país de la Unión Europea, está en clara contradicción con la decisión de la Comisaria de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género comentada en estas líneas y, consiguientemente, con los principios, esencia y objetivos de la Comunidad Europea.

Es evidente, que en el Orden Judicial, es obligada la revisión por España del Tratado de Schengen.

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Fernando Pelegrín
Periodista | + posts




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