Jueces

Es evidente que la “Justicia“  es una de las dos grandes asignaturas pendientes, la otra es la educación, de todos los gobiernos, tal vez, porque a ningún gobierno le ha interesado que funcione porque la quieren controlada.

La crítica no es ataque, aunque los Jueces y Magistrados, además de considerarse  inaccesibles, no admiten reproche  alguno a sus resoluciones, y “esos tiempos“, afortunadamente, ya están superados. Son absolutamente criticables  siempre que no se incurra en el insulto, la injuria, amenaza o presión que, tan impunemente todavía, dominan hoy las “redes sociales“.

La crítica, es posible, como la de todas las acciones humanas y no es de recibo pedir más amparo del ya que ya tienen, al Consejo del Poder Judicial.

¿Quién juzga al juzgador? Con la idea del corporativismo a ultranza que rige en el comportamiento y la actitud de los Jueces, así su sistema de aforamiento, resulta casi imposible que un Juez sea declarado responsable de sus actos, cualesquiera que sean. Son intocables y esto , en un Estado de Derecho, no tiene ni sentido ni cabida.

Hay tantas justicias como Jueces y Magistrados y el justiciable lo ve como una lotería, dependiendo su “suerte del que le toque“  y el Tribunal Supremo, a la hora de unificar doctrina, llega tarde y mal, porque en ocasiones es tan oscuro y “barroco”  que su aclaración es peor que “los criterios interpretativos“ sometidos a unificación.

Efectivamente no caben los Magistrados designados por Parlamentos Autonómicos , de ahí el pretendido control de la Justicia. Es obligado recordar aquí que estos nombramientos, como todos, tienen que ser aceptados por los designados, con lo que  los Magistrados  que los acepten  tienen un interés en ello y son cooperadores de ese disparate judicial.

La Justicia ágil, eficaz, de definitiva, que funcione, debe empezar por los propios Jueces  en sus obligaciones de puntualidad, corrección y buen hacer, porque en sus “criterios interpretativos“ y tratamientos, dejan al justiciable indefenso.

Es evidente que son necesarias inversiones para  creación de juzgados y con ello  la convocatoria de oposiciones, pero con un sistema de oposición no solo memorístico, sino también  y muy importante, psico-técnico riguroso que detecte las fobias, manías, complejos, egos, prejuicios, soberbias, condicionamientos. Es decir, comportamientos que, lejos de mostrar la autoridad judicial que conlleva la función, dan una imagen  absolutamente condicionada a los momentos y situaciones.

A los aspirantes a jueces hay que enseñarles que lejos del despotismo que creen que les facilita la placa, esta placa les obliga a administrar y emplear esa autoridad en beneficio de la sociedad y no les hace intocables.

En demasiados casos, la corrección, educación, las buenas maneras no caracterizan a Jueces que se creen más allá del bien y del mal.

Es igualmente evidente que la solicitud de la Judicatura de peritos contables y de más medios para la investigación de casos de corrupción y otros muchos es muy antigua en la Judicatura  y los sucesivos sistemas informáticos, que son error tras error, colaboran y mucho a dilatar  los procedimientos. El LexNet no funciona y el expediente digital es una falacia.

Pero la huelga de los Jueces no es el remedio porque solo provocaría más situaciones injustas sobre las que ya se producen a diario.

Los Jueces deben apremiar en sus necesidades pero son ellos los primeros que deben iniciar esa agilidad y esa eficacia que pretenden con el cumplimiento de sus obligaciones y su buen hacer en evitación de crear más problemas a esos  “terceros“ que son los justiciables, a no ser que los Jueces estimen que la huelga es el medio político más idóneo para hacer más daño, sin importarles las consecuencias de esas huelgas para la sociedad que ya está  hastiada.

El acceso a la Judicatura es voluntario pero no debe ser nunca un rincón rodeado de prerrogativas que sirva para esconder, complejos, decepciones, y un largo etcétera que la toga y las puñetas esconden y disimulan muy bien pero  de los que los ciudadanos son las víctimas.

El acceso a la Judicatura es voluntario y un servicio público por lo que hay asumir que, dada su naturaleza, cometido y función no admite  huelgas porque sirve a la sociedad, a los contribuyentes que son quienes la pagan.

Por su parte, y dada igualmente su naturaleza, no cabe en ella el “marcharse y volver“, y esa imposibilidad y sus consecuencias   ya se han visto en casos absolutamente revulsivos.

La naturaleza humana de la Judicatura y por consiguiente su  evidente falta de independencia hace que la sociedad se tenga que esmerar en la preparación de Jueces lo más normales y mejor preparados posible y en facilitar a la Administración de Justicia esos medios, además de necesarios,  imprescindibles para que esa Administración de Justicia funcione.

A no ser, insisto, que los gobernantes no deseen en realidad que esa Administración de Justicia funcione, y que, además, que en lo poco que funcione, dependa de ellos y ese  ya  es “otro idioma“.

Pero entonces la huelga la sufren los ciudadanos y los gobernantes no van a cambiar de idioma.

(Visited 47 times, 1 visits today)

Artículos relacionados

Fernando Pelegrín
Periodista | + posts




Un comentario sobre “Jueces

  • el 16 septiembre, 2017 a las 5:14 pm
    Permalink

    Creo que aunque existen jueces y juicios muy mediáticos y condicionados por agentes externos, la mayor parte de los jueces son profesionales muy preparados que intentan impartir justicia ateniéndose a las leyes y a los hechos. Como cualquier institución creada por el hombre tiene sus límites y sus debilidades. Antonio

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *