Hamilton se proclama campeón y Verstappen gana en México

Una tarde tensa en el autódromo Hermanos Rodríguez vivió Lewis Hamilton (Mercedes) para asegurarse un cuarto entorchado, a la vez que Max Verstappen (Red Bull) lograba una aplastante tercera victoria en un gran premio de F1. El británico y su rival en el torneo Sebastian Vettel impactaron al comienzo, relegándolos a la parte trasera del pelotón, y aunque el de Ferrari remontó hasta el cuarto, el noveno del inglés fue suficiente para decidir la competición con dos pruebas por disputarse.
Uniéndose a Verstappen —que realizó un vertiginoso arranque— en el podio estuvieron Valtteri Bottas (Mercedes) y Kimi Räikkönen (Ferrari). Detrás de Vettel, Esteban Ocon fue quinto, separado de su compañero en Force India por el Williams de Lance Stroll. Kevin Magnussen (Haas), Hamilton y Fernando Alonso (McLaren) completaron los diez primeros.
El neerlandés dominó la jornada para anotarse un triunfo rotundo, pero todas las miradas estaban inevitablemente en los dos protagonistas después del percance en la vuelta inicial y la historia de cómo Hamilton se recuperó del último lugar para ganar su tetracampeonato de pilotos eclipsó el espléndido pilotaje del holandés.
Todo comenzó bien, con el polesitter Vettel, Verstappen y Hamilton rodando rueda a rueda al apagarse el semáforo hasta la curva 1. El alemán se encontraba en el interior y mantuvo su ventaja, Bottas frenaba lo suficiente por dentro para permitir que su coéquipier entrara desde la línea exterior. Yendo hacia el segundo vértice, Verstappen se acercó a Vettel, adueñándose de la trazada para la siguiente a izquierdas, el alerón delantero del SF70H tocó ligeramente el neumático posterior derecho del RB13, antes de que el de Red Bull tomara la iniciativa. Hamilton, entre tanto, hacía un movimiento limpio sobre el cavallino para arrebatarle la segunda ubicación a la salida de la tercera variante, entonces el germano rozaba la goma trasera derecha del W08, reventándola. La flecha de plata, renqueante, acudía al garaje muy por detrás de Vettel que se apresuraba en busca de un frontal nuevo y un juego de compuestos blandos. El inglés optó por la misma elección, ambos intentando llegar a la bandera a cuadros sin volver a detenerse. El tudesco rápidamente se abrió paso hasta el octavo con un Ferrari fuerte en este circuito, y calzó los ultrablandos cuando el vehículo de seguridad virtual era desplegado como resultado de la rotura de motor del Toro Rosso de Brendon Hartley en el giro 31 provocando irrupciones masivas en boxes. Hamilton, mientras tanto, había estado luchando en el 19° emplazamiento para pasar a Pascal Wehrlein (Sauber) y al desafortunado Renault de Carlos Sainz. Montaba supersofts en la misma ronda de pit stops, y ahora su carrera cobraba vida. Vettel necesitaba 16 puntos para conservar sus esperanzas de título, y eso significaba, al menos el segundo puesto, que era propiedad de Bottas. El finlandés no pudo seguir el ritmo impuesto por Verstappen, pero mantenía la presión. Incluso cuando esas paradas ayudaron a Räikkönen a asaltar el escalón de podio de Ocon (y los casilleros de Stroll y Sergio Pérez por el quinto), el teutón no tenía posibilidades realistas de alcanzar el segundo peldaño a menos que hubiera abandonos por delante. Llegó hasta el cuarto, pero el finés se encontraba a 23,7s, por lo que no había forma de que el equipo pudiera hacer que le cediera la posición. Como si esto fuera poco, Hamilton escaló a un noveno final, tras un sensacional duelo con Alonso, y con 333 puntos frente a los 277 de Vettel, la guerra por el Mundial definitivamente había terminado sin importar lo que suceda en Brasil y Abu Dhabi.
A la zaga de Bottas y los Ferrari, Ocon condujo brillantemente por delante de un consistente Stroll, Pérez —que requirió cauchos frescos cerca del desenlace—, y Magnussen, que se defendió muy bien del español, y mantuvo a raya a Hamilton en la meta por 6 décimas. El bicampeón finalizó décimo por delante de Felipe Massa (Williams), que había tenido una absurda contienda con Vettel en la vuelta 12, Stoffel Vandoorne en el segundo McLaren, el único Toro Rosso superviviente, de Pierre Gasly, Wehrlein (Sauber) y Romain Grosjean en el Haas.
Fue un mal día para la mayoría de los monoplazas motorizados por Renault: Sainz con un pinchazo lento causando que hubiera de acudir al taller casi al inicio para retirarse preventivamente con daños en la dirección; Nico Hülkenberg perdió la séptima plaza (habiendo llegado a correr cuarto) con fallos eléctricos; Hartley (Toro Rosso) sucumbió por una pérdida de potencia; y Daniel Ricciardo (Red Bull) con otro turbocompresor averiado. Y Marcus Ericsson, que había tenido una gran actuación en el noveno al principio en su Sauber con motor Ferrari, cayó presa de contratiempos de refrigeración para convertirse en el último en decir adiós anticipadamente.

(Visited 23 times, 1 visits today)

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *