El tallaje de la ropa y la moda

La sociedad, en general, puede culpabilizar a diseñadores y modistos de implantar las modas en la confección y con ello de establecer las líneas y formas, pero no se puede olvidar que es el mercado, el consumidor, el que en definitiva elige y por consiguiente, decide.

Es algo equivalente a lo que ocurre con algunos programas de la televisión  conocidos en algunos sectores de los ciudadanos con el calificativo popular de “telebasura“,  pero aunque sea calificados como tales, existen segmentos de público  que los sigue y con ellos conocen la vida y misterios de los “famosillos“,  que viven de forma muy acomodada  gracias a esas exclusivas en revistas donde lo exponen todo porque lo venden todo, sin más mérito que esa cuota de pantalla televisiva.

Es esta de “ famosillos o famosetes“ la nueva profesión. Y sus exclusivas  “su público las compra“.

Es evidente que son los modistos y diseñadores  los que marcan los caminos de la moda influyendo de forma decisiva en la personalidad de los consumidores y con en ello en sus decisiones, con las posibles derivas que esto conlleva.

Deciden los gustos y tendencias de la mujer y actualmente también la del hombre, pero en su caso las consecuencias y derivas se producen mayoritariamente en el mundo femenino.

Los modistos y diseñadores fijan las líneas, las formas, los colores y, lo más importante, las tallas y los consumidores, en su gran mayoría  les siguen ajustándose a ese tallaje.

Para conseguir ese tallaje los modelos, desde muy temprana edad,  adaptan sus cuerpos a las exigencias de ese “guión“ con una austeridad  alimentaria, física,  personal y familiar, que les lleva en muchas ocasiones a patologías muy graves con desencadenantes trágicos en muchos casos.

Muchos adolescentes y jóvenes, desde la pubertad, quieren parecerse a esos modelos y para ello utilizan todos los medios a su alcance y en ese camino muchos de ellos caen en la anorexia y tras la caída en esta patología, está su fracaso como persona y en su vida.

Si el modisto o diseñador viese que sus ideas o creaciones no “venden“, es decir, que  “no tienen salida“ por falta de aceptación del público, las abandonarían y confeccionarían otra “líneas“ conforme a parámetros  de tallaje normal y en los que la anorexia no tuviera razón de ser. El concepto de  “normal“ es fácilmente accesible a las personas con raciocinio y sentido común que es compatible con el concepto de comercial.

Efectivamente esas medidas que los modistos y diseñadores imponen en sus colecciones de moda de cada momento, tienen un recorrido acompañado por la colaboración inconsciente del mercado que les sigue  porque esos seguidores,  modelos y clientes, tratan por todos los medios de adaptarse a esas modas. En esa preparación son muchos adolescentes, jóvenes y mayores las que caen en esa patología de la anorexia.

Los modelos, tanto en sus medidas, como en sus modos de vivir, cuyas imágenes llenas de lujo y popularidad, tanto por la pasarela como por el cine y revistas,  llegan a muchos  adolescentes y jóvenes, se impregnan en sus retinas,  transmitiéndoles  la idea de un mundo “ mágico “  que ellos quieren alcanzar. En esa carrera la anorexia hace estragos.

Es urgente que la propia sociedad, modistos, diseñadores y consumidores reaccionen a este trágico hecho social. En caso contrario serían los legisladores los que tendrían que poner los límites  correspondientes.

Fernando Pelegrín
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