La tercera guerra mundial

El mundo ya está inmerso en la tercer guerra mundial. No tiene que esperar ninguna señal ni acontecimiento más y tampoco declaración alguna  en este sentido. ¿ Le parece poco a Europa, a Occidente, la sucesión de actos terroristas habidos recientemente y cuya autoría ha sido reconocida por los yihadistas o han sido cometidos al grito de “ Alá es grande “ para ser  conscientes de ya ha estado la tercera guerra mundial ?

La  Yihad es la entrega a Alá y con él, la guerra contra los infieles, en el Corán se emplea la palabra “ terror “. El islamismo fanático y radical.

Tras una larga inactividad el islam radical ha reaccionado y la confrontación de sectores revolucionarios islamistas con Occidente, dinamizados con el problema de Israel sin solución, ha radicalizado a grandes sectores del pueblo musulmán que se han puesto como objetivo  la reislamización de la sociedad  musulmana.

Desde hace más de 1.000 años, esta religión, que es una ideología totalitaria y agresiva, pretende la invasión de Europa.

La primera incursión en Occidente de los islamistas radicales fue mediante  la  invasión de Península Ibérica a través del Al-Ándalus y tras conquistarla en su mayor parte, continuó su avance por el sur de Francia hasta su derrota en Poitiers.

El mundo occidental está sufriendo nuevamente su invasión que, a esta fecha, se trata  ya de la tercera guerra mundial, por cuanto los europeos están siendo invadidos por el terror islamista y ejemplos recientes de ello son Bruselas, Londres, Francia, Australia, Rusia y tantos otros.  Esta conflagración mundial se ve facilitada por la incapacidad de Europa para canalizar la inmigración y la falta de una firme reacción acorde con la situación bélica creada por el movimiento terrorista de los radicales islámicos,  lo que muestra una  debilidad y falta de decisiones en Europa, muy lejos de la firmeza que la situación de guerra requiere.

Millones de magrebíes sin escolarizar y subsistiendo en una economía sumergida de tráfico de droga, armas y un larguísimo etcétera, constituye un caldo de cultivo muy propicio para el levantamiento de masas, para su reclutamiento  y formación de batallones terroristas. Según estudios realizados, la pretendida integración de los musulmanes, que en una cantidad muy importante está radicalizada, ha fracasado. Según dichos estudios es posible la integración a parientes, pero no a pueblos enteros de realidades culturales muy alejadas.

El islam y su confrontación con Occidente es ya nuevamente  una realidad y en esta realidad el islam se refuerza y radicaliza a los musulmanes, mientras que Europa se pierde en disquisiciones y decisiones desordenadas, con una absoluta falta de control, porque no saben ni el qué ni a quién vigilan y eso hace que siempre vayan  por detrás de los terroristas.

El mundo islámico ya ha declarado nuevamente la guerra contra el infiel y esa guerra contra el infiel incluye la liquidación de los cristianos.

En España, algunos mandatarios que promueven y participan en la  persecución al cristianismo, están favoreciendo y facilitando, sin ser conscientes de ello,  la expansión de ese islamismo radical y terrorista y una muestra de ello es Andalucía, territorio éste, el Al-Ándalus,  que como toda la Península Ibérica, esos islamistas radicales y terroristas quieren volver a conquistar por ser es su gran objetivo, por sí mismo y por ser la entrada a Europa, como antaño. Quieren repetir la invasión y si es con la colaboración de los invadidos, mejor.

 

Flaco favor se hacen a sí mismos estos perseguidores a ultranza del cristianismo por cuanto esta islamización, que inconscientemente  están facilitando, traerá un caos mundial y ello va también en contra de sus propios intereses. Hay que ser conscientes en todo momento de lo que se hace y de sus consecuencias. Las visceralidades son malas consejeras.

Un cosa es defender la pluralidad de confesiones en un estado constitucionalmente aconfesional y otra muy distinta permitir y colaborar  inconscientemente a una invasión que traiga una dictadura político-religiosa.

Los servicios de Información, de Inteligencia y policiales invocan la  falta de medios cuando realmente lo que no existe es profesionalidad,  no saber prever lo imprevisible, al no meterse en la mente del terrorista y por eso siempre van por detrás en lugar de ir por delante.Esto no es “ políticamente correcto “, pero es así y las cosas son lo que son aunque se les cambie el nombre y se las disfrace con declaraciones  huecas que no responden a la realidad  y esta realidad es la que manda.

Fernando Pelegrín
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