Detectan un posible planeta nuevo en el Cinturón de Kuiper, en el Sistema Solar

Científicos han descubierto un desconocido e invisible “objeto de masa planetaria” que puede encontrarse en los confines exteriores de nuestro sistema solar. Este Planeta 10 sería diferente y se encontraría en el Cinturón de Kuiper, mucho más cercano que el hipotético Planeta Nueve.

La investigación  ha sido publicada en la revista Astronomical Journal y ha sido dirigida por los investigadores del Lunar and Planetary Laboratory de la Universidad de Arizona, Kat Volk y Renu Malhotra.

En esta investigación se presentan pruebas convincentes de un cuerpo planetario aún no descubierto, y que posee una masa que estaría entre la de Marte y la de la Tierra. Esta misteriosa masa, según los autores del estudio, ha dado indicios de su presencia -por ahora- sólo controlando los planos orbitales de una población de rocas espaciales, y ubicada en el Cinturón de Kuiper, o KBOs, en las afueras heladas del sistema solar.

Mientras que los demás objetos del Cinturón de Kuiper que quedan de la formación del sistema solar orbitan alrededor del Sol y sus inclinaciones orbitales se aproximan a los que los científicos planetarios, llaman el plano invariable del sistema solar, el más distante de los objetos del Cinturón de Kuiper no lo hace. Según Volk y Malhotra, han descubierto que el plano promedio de este posible Planeta 10, se inclina lejos del plano invariable por cerca de ocho grados. Dicho de otra manera, algo desconocido está deformando el plano orbital medio del sistema solar exterior.

En un comunicado realizado por Volk, un becario postdoctoral en LPL y el autor principal del estudio, “la explicación más probable para nuestros resultados es que hay una masa invisible, que según nuestros cálculos, algo tan masivo como Marte sería necesario para causar la deformación que medimos”.

La ubicación del Cinturón de Kuiper se encuentra más allá de la órbita de Neptuno y su extensión es de cientos de Unidades Astronómicas (una UA es la distancia de la Tierra al Sol). Al igual que sucede con “su primo” el cinturón de asteroides que se encuentran en el sistema solar interno, entre Marte y Júpiter, el Cinturón de Kuiper alberga un gran número de planetas menores, en su mayoría son pequeños cuerpos helados, que son los precursores de los cometas, y unos pocos planetas enanos.

Para realizar el estudio tanto Volk y Malhotra han analizado los ángulos de inclinación de los planos orbitales de más de 600 objetos en el Cinturón de Kuiper, para de este modo determinar la dirección común sobre la cual todos estos planos orbitales precesan. La precisión se refiere al cambio lento o “bamboleo” en la orientación de un objeto giratorio.

Las KBO funcionan de manera análoga a las peonzas, ha explicado Malhotra, “imagina que tienes montones de peonzas, y le das a cada uno un ligero empujón. Si tomas una instantánea de ellos, verás que sus ejes giratorios estarán en diferentes orientaciones, pero en promedio, estarán apuntando al campo gravitatorio local de la Tierra”.

Esperamos que cada uno de los ángulos de inclinación orbital de los KBO esté en una orientación diferente, pero en promedio, estarán apuntando perpendicularmente al plano determinado por el sol y los grandes planetas”.

Si pensamos en el plano orbital promedio de los objetos en el sistema solar externo como una hoja, debería ser bastante plano después de 50 Unidades Astronómicas, ha explicado Volk.

“Pero al ir más allá de 50 a 80 UA, encontramos que el plano promedio realmente se distorsiona del plano variable. Hay un rango de incertidumbres para la urdimbre medida, pero no hay más del 1 ó 2 por ciento de probabilidad de que esta deformación sea meramente una casualidad estadística de la limitada muestra observacional de KBOs”.

Lo que se puede explicar de tal modo que el efecto es muy probable que sea una señal real más que una casualidad estadística. De acuerdo con los cálculos, un objeto con la masa de Marte orbitando aproximadamente a 60 UA desde el Sol en una órbita inclinada por unos ocho grados (al plano medio de los planetas conocidos) tiene suficiente influencia gravitacional para deformar el plano orbital de las KBO distantes dentro de aproximadamente 10 AU a cualquier lado.

“Las KBO distantes observadas se concentran en un anillo de aproximadamente 30 UA de ancho y sentirían la gravedad de un objeto de masa planetaria con el tiempo” dijo Volk, “por lo que hipotetizar una masa planetaria para causar la deformación observada no es irrazonable a través de esa distancia”.

De este modo se descarta la posibilidad de que el objeto observado en este caso sea el hipotético Planeta Nueve, de cuya existencia se ha sugerido basándose en otras observaciones. El Planeta Nueve se ha predecido como un planeta con mucha más masa (alrededor de diez masas terrestres) y se encuentra también mucho más alejado, entre las 500 a 700 Unidades Astronómicas.

Para Volk “eso está demasiado lejos para influir en estas KBOs, ciertamente tiene que estar mucho más cerca de 100 AU para afectar sustancialmente a los KBOs en ese rango”.

Por definición un planeta, tiene que haber despejado su órbita de planetas menores como KBOs, los autores se refieren a la masa hipotética como un objeto de masa planetaria. Los datos tampoco descartan la posibilidad de que la deformación pueda resultar de más de un objeto de masa planetaria.

A la pregunta de ¿Por qué no lo hemos encontrado todavía? La respuesta más probable, según los investigadores del artículo, es porque todavía no hemos buscado en todo el cielo objetos del sistema solar distantes. El lugar más probable que podría estar ocultando un objeto de masa planetaria sería en el plano galáctico, un área densamente ocupada con estrellas que el sistema solar tiende a evitar.

“La probabilidad de que no se haya encontrado un objeto de la luminosidad y la distancia adecuadas simplemente por las limitaciones de las encuestas se estima que es de alrededor del 30 por ciento”, dijo Volk.

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Ignacio Arias
Periodista | + posts




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