Antoine Saint-Exupéry, el rey sol

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El Principito se ha colado en el blog y se ha apropiado del teclado para contarnos quién fue su creador: Antoine Saint-Exupéry.

Llegó a ser un aventurero, escritor, reportero y piloto; nació en Lyon (Francia) a la vez que estaba empezando un nuevo siglo -el 29 de junio de 1900-. Pero sobre todo fue mi amigo: ”no todos hemos tenido un amigo.”

Dicen que de casualidad empezó a escribir mi historia, mientras estaba en Nueva York meditando sobre la locura de la II Guerra Mundial, cuando su editor Curtice Hitchcock le preguntó  quién era el niño que dibujaba tan a menudo, en una servilleta: ”es el niño que llevo en el corazón.” A partir de ahí se crea El Principito que se convirtió en el libro que muchos tienen en su mesita de noche y que ha inspirado varias películas, la última es de la factoría Netflix y se puede ver en el cine actualmente. No creo en las casualidades y seguro que había una misión mágica para que me compartiera con vosotros, tanto es así que es el mejor título francés del siglo XX y uno de los más vendidos y traducidos.

”Lo que hace bello al desierto es que en algún lugar esconde un pozo.”

En 1943 se publicaría este relato infantil -que tan famoso se hizo entre los adultos-, una fábula naïf en forma de breve manual de filosofía invisible, como dirían los mayores. Me encanta que esté lleno de dibujos de acuarelas del “más bello y más triste paisaje del mundo” porque ese es mi hogar.

“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.”

Vivo en un asteroide -B 612- solo con una flor y tres volcanes, y si Antoine decidió contar mi vida fue para hacer volar la imaginación de todos y para no olvidar nuestra amistad, aunque pienso que todos los que me habéis leído formáis también parte de esa unión sideral de corazones solitarios.

”El país de las lágrimas” existe y es tan necesario como misterioso… porque quienes poblamos el universo, solo estamos domesticados. Estamos aprendiendo a convivir porque es el estado deseado del hombre, dijo una vez un filósofo, un señor que solo hacía una cosa: pensar.

“Entonces todos los cascabeles se convierten en lágrimas.”

Los primeros años de Tonnio 

”He hecho mal en crecer, habría sido mejor quedarme en la infancia.”

Tonnio, como le llamaban en casa, quería mucho a su madre Marie y siempre le escribió muchísimas cartas porque la echaba de menos y quería contarle sus cosas. Su mamá fue enfermera, pintora, era muy cariñosa y culta, le gustaba jugar a hacer obras de teatro, tocaba varios instrumentos, dibujaba y leía cuentos de Andersen a sus hijos.

Fue un niño de cabellos dorados como yo, otra coincidencia, por eso le decían el rey sol también. Su padre fue un vizconde y murió cuando él tenía cuatro años, luego su familia se mudó a un castillo en Saint Maurice de Rémens (más tarde a otro), donde pasó su infancia junto a sus tres hermanas y un hermano que murió por una fiebre reumática.

“La infancia es la patria de todos.“

Le divertía escribir, no fue un buen estudiante y a los 12 años se sube a un avión, cerca de donde vivía había un campo de entrenamiento, tuvo suerte: “Las alas bajo el soplo de la tarde temblaban./ Mecía el alma dormida con su canto el motor./ El sol nos rozaba con su pálido color.“

Estuvo a punto de entrar en la Escuela Naval, suspendió, era rebelde, eso nos pasa mucho a los niños y lo que sí le gustabaa era saber mucho sobre las estrellas (astrología, se dice) y literatura.

 “Un chico tímido, salvaje, propenso a los cambios bruscos de humor, […] encerrado en un aparente enojo que era el signo de su meditación.“ (Esta frase aparece en las primeras páginas de mi libro)

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día cada uno pueda encontrar la suya.“

Gaston Gallimard (fundador de la editorial que lleva su nombre y su futuro editor) y Saint-Exupéry se conocen siendo muy jóvenes en un salón literario donde se reunían escritores como Andre Gide y otros señores que habían inventado la revista  Nouvelle Revue Française (NRF), en ella se puede leer a Walt Whitman, Joseph Conrad, Paul Claudel o Marcel Proust. Me he aprendido estos nombres porque sé que fueron personas muy importantes.

Su vocación: ser piloto

Más tarde, se matricula en Bellas Artes pero él, quería volar. 

“Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.“

Le gustaba llevar aviones con pocos instrumentos de navegación, eso me contó, creo que era muy valiente, se estrelló muchas veces y quizá el destino quiso que nos conociéramos, cuando su avión cayó en el desierto del Sahara el 30 de diciembre de 1935, allí fue donde le encontré herido y desorientado. No estaba solo, iba con él un mecánico aviador, como hacía mucho calor se quedaron sin agua ni víveres, menos mal que al quinto día le rescató un beduino, esta palabra la aprendí hace poco en una enciclopedia.

Hizo el servicio militar y consigue la licencia de piloto civil, ya podía volar. Su mamá  le ayuda a pagarse unas clases privadas, ella le cuidaba mucho.

Cada uno busca su felicidad haciendo lo que le gusta y a mí lo que me hace feliz, es que me dibujen corderos y a Saint-Exupéry: volar.

“Mamá, si supieras el irresistible deseo que siento de pilotar. Si no lo consigo seré muy desdichado. Pero lo conseguiré.“

Trabajó para la aerolínea de correos postal francesa (1926), haciendo la ruta Toulouse – Dakar. Era muy valiente porque negoció muchas veces con fuerzas marroquíes que habían tomado a aviadores caídos como prisioneros. Por eso el gobierno francés le condecoró con la medalla de la Legión de Honor, eso era mucho honor.

“No sabes, mamá, la calma, la soledad que uno encuentra a 4.000 metros de altura, a solas con el motor.“ (Le cuenta a su madre en una carta, ella murió después de él, rezó y escribió poesía para no estar triste.)

En 1929, fue nombrado director de la aerolínea postal Latécoère. Su trabajo: encontrar nuevas rutas aéreas a través de América del Sur y negociar tratados comerciales. No sé lo que es pero Antoine me lo explicó una noche que estábamos buscando nuestra estrella de la guarda.

“Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía.“

Desde 1932 Saint-Exupéry solo se dedica a escribir sobre sus aventuras en el aire. Su primera novela corta la tituló “El Aviador” y fue publicada en el segundo número de la revista literaria famosa de Gallimard que tiene un nombre muy largo (más arriba lo pone).

”Es mucho más difícil juzgarse uno mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte
correctamente serás un verdadero sabio.”

Consuelo, su rosa amada

“Recuerdo los ojos de mi esposa otra vez. Nunca veré cualquier cosa más aparte de esos ojos. Ellos preguntan”.

1931 es el año en el que conoce a Consuelo Suncin, su esposa y su musa (así la llamaba él). Fue una periodista y escritora de El Salvador muy guapa, a la que amaba como yo a mi rosa, con la que se peleaba mucho porque no solo estaba con ella, cosas de mayores me decía Antoine. (Ella escribió Memorias de la rosa después de que muriera Antoine pero no se publicaron hasta el 2000.)

También es cuando saca “Vuelo nocturno” que gana un premio -Prix Femina-, soy un niño pero no tonto, por eso puedo utilizar estas palabras para que sepáis lo que ganó y perdió mi amigo tan alto como bueno.

”Tendré que soportar dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas.”

Desaparición en el Mediterráneo

Los baobabs son los miedos que duermen en nuestros corazones desdoblados, hay que podarlos a diario, como una rutina, ya os lo recuerdo yo en mis páginas.

El 31 de julio de 1944 el avión de Saint-Exupéry el mar Mediterráneo se lo engulle en una misión de reconocimiento. El 8 de septiembre se declara oficialmente desaparecido, lo leí tal cual en un periódico.

A partir de entonces, las estrellas nos dieron a los dos de beber y seguirán riendo con dulzura para los dos eternamente.

“Ça c’est, pour moi, le plus beau et le plus triste paysage du monde”

Un tiempo después, en 1998, un pescador francés pesca un brazalete de plata con los nombres de Saint-Exupéry y su esposa-rosa Consuelo. En el 2000, un buzo encontró restos de un P-38 Lightning -el avión en el que volaba cuando desapareció- estaban desparramados por las playas de Marsella, tuvo que esperarse otro par de años hasta que con unos estudios se dieron cuenta que era suyo. A los mayores les encanta estudiar, apuntar letras y contar muchos números, eso es aburrido pero entiendo que esta vez había que hacerlo. A mi amigo se lo tragó el océano.

Antes de que desapareciera su avión para siempre ya le habían reprendido por desviar su ruta aérea para visitar a vuelo de pájaro el castillo donde pasó su infancia.

”No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

*Como curiosidad os cuento que hay un asteroide (descubierto en 1975) que lo han llamado 2578 Saint-Exupéry, en honor suyo y esa rallita entre los apellidos se la puso cuando estaba viviendo en Estados Unidos porque no quería perder su segundo apellido, es que los americanos solo usan el primero.

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Carla O´Donnell
Periodista | + posts




3 comentarios sobre “Antoine Saint-Exupéry, el rey sol

  • el 1 octubre, 2016 a las 11:36 am
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    Me encantó tu post…!!! La citas, me han transportado a una de mis lecturas favoritas…
    ” La infancia es la patria de todos…” Sigue escribiendo Carla, tienes un don…!!!

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    • el 2 octubre, 2016 a las 3:58 pm
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      ¡Muy bonito Carla!

      Respuesta
  • el 28 septiembre, 2016 a las 7:08 pm
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    ¡¡Maravilloso tu post!! me encanta ‘El Principito’, mi libro de respuestas…es curioso lo que siento, porque dependiendo de mi momento (triste, alegre, caótico, relajado) encuentro una solución diferente…”lo esencial es invisible a los ojos”…¡Gracias!

    Respuesta

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