A68 un iceberg de un millón de toneladas se separa de la Antártida

Ayer se dio a conocer que uno de los mayores iceberg de la historia, A68 se ha separado de la Antártida y va a ocasionar cambios en el tráfico marítimo de la zona.

A68 como así ha sido denominado el iceberg, y cuyo peso es de un billón de toneladas, lo que hace que sea uno de los más grandes jamás registrados, se ha desgajado de la plataforma de hielo Larsen C de la Antártida. La ruptura se produjo según las estimaciones de los científicos entre el día 10 y el miércoles 12 de julio del presente año.

Cuando se conformó A68, tras su separación de la sección Larsen C de la Antártida, su tamaño era de 5.800 kilómetros cuadrados, mientras que su peso supera el billón de toneladas, y su volumen es de 960 kilómetros cúbicos, el doble que el lago Eire, uno de los grandes lagos de Estados Unidos y Canadá.

Para detectar este desprendimiento de masa helada de la Antártida se ha utilizado el satélite Aqua MODIS de la NASA, que a través de las imágenes del infrarrojo térmico en una resolución de 1km, y las mediciones han sido confirmadas por el instrumento Suomi VIIRS de la NASA.

Lógicamente la separación de este gran bloque de hielo no ha sido una cosa de tres días, sino que ya en el último año el desarrollo de la fisura se ha venido monitoreando, usando para ello datos de los satélites Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea. Sentinel-1 forma parte del componente espacial europeo de Copérnico, y es un sistema de imagen de radar capaz de adquirir imágenes independientemente de la cobertura de las nubes, permitiendo observar la fisura que se estaba produciendo en Larsen C incluso durante todo el período de invierno actual con la oscuridad polar.

El peso de A68 es de más de un billón de toneladas (1.000.000.000.000 de toneladas métricas) aunque ya se encontraba flotando antes de la ruptura con la Antártida, por lo que no va a afectar de manera inmediata en el aumento del nivel del mar. Eso sí esta ruptura va a hacer que el paisaje de la Península Antártica cambie para siempre, ya que la plataforma de hielo de Larsen C ha visto reducir su área en más de un 12%.

Según los investigadores de Swansea, el resto de la plataforma de hielo va a continuar regenerándose de una manera natural, eso sí demostraciones previas han señalado que la nueva configuración es potencialmente menos estable que antes de la grieta. Potencialmente existe el riesgo de que Larsen C pueda eventualmente seguir el mismo camino que su vecino, Larsen B, que tras un evento similar al de ayer en el año 1995, en el año 2002 se desintegró.

El investigador principal del proyecto el profesor Adrian Luckman de la Universidad de Swansea, ha señalado en un comunicado lo siguiente:

“Hemos estado anticipando este evento durante meses, y nos hemos sorprendido de cuánto tiempo le tomó a la grieta romper los últimos kilómetros de hielo. Seguiremos monitoreando tanto el impacto de este evento de parto en la plataforma de hielo de Larsen C como el destino de este enorme iceberg”.

A68 es un de los más grandes iceberg jamás registrados y su progreso futuro es difícil de predecir. Existe la posibilidad de que permanezca de una sola pieza, pero la hipótesis más probable es que se rompa en fragmentos. Parte del hielo puede permanecer en el área durante décadas, mientras que partes del iceberg pueden derivar hacia el norte en aguas más cálidas.

Gracias al desarrollo de sistemas de satélites como Sentinel-1 y MODIS se ha avanzado enormemente en el área de poder monitorear este tipo de eventos, lo que facilita no solo el dar a conocer inmediatamente este tipo de eventos a la opinión pública, sino también de advertir de las consecuencias que los combustibles fósiles y las políticas que no luchan contra el cambio climático, pueden tener consecuencias graves para nuestro planeta en un corto período de tiempo.

Larsen C es una plataforma de hielo cuyo espesor es de entre los 200 y 600 metros, y flota en el borde de la Península Antártica, de este modo Larsen C actúa como freno de el flujo de glaciares que se alimentan de él.

Los científicos que desarrollan el proyecto MIDAS llevan monitoreando la brecha que ha supuesto este iceberg en Larsen C muchos años, especialmente después de que la plataforma de hielo Larsen A sufriera un colapso en 1995, lo que supuso que siete años más tarde, la plataforma Larsen B sufriera una ruptura repentina. La fisura de Larsen C se ha producido después de que haya habido avances rápidos de la fisura en este área de la Antártida durante los meses de enero, mayo y junio, ya que la fisura aumentó su longitud en más de 200km, dejando a A68 colgando por un hilo de hielo de solamente 4,5 km de ancho.

Para supervisar el desarrollo anterior de la fisura, el equipo encargado de monitorear Larson C ha usado una técnica llamada de Interferometría de Radar Satelital (SRI por sus sigla en inglés) que han sido aplicadas a las imágenes de Sentinel-1 de la ESA. Mientras que la fisura sólo es visible a través de las imágenes de radar cuando su tamaño es superior a los 50 metros de ancho, al combinar pares de imágenes con el SRI, se pueden detectar el impacto de cambios muy pequeños en la geometría de la plataforma de hielo, y de este modo es más fácil controlar la punta de la grieta con la precisión.

Martin O´Leary, glaciólogo de la Universidad de Swansea y miembro del equipo del proyecto MIDAS, dijo sobre A68 “aunque este es un evento natural, y no somos conscientes de ningún vínculo con el cambio climático inducido por el hombre, esto coloca a la plataforma de hielo en una posición muy vulnerable. Esta es la parte más atrás que el frente de hielo ha estado en la historia registrada. Vamos a observar con mucho cuidado las señales de que el resto del estante se está volviendo inestable”.

Otro profesor de la Universidad de Swansea, en este caso Adrian Luckman añadió “en los meses y años siguientes, la plataforma de hielo podría volver a crecer gradualmente o puede sufrir otros eventos de partición que eventualmente pueden conducir al colapso, las opiniones de la comunidad científica están divididas. Nuestros modelos dicen que será menos estable, pero cualquier colapso futuro permanece a años o décadas en el futuro”.

Aunque este nuevo iceberg no elevará inmediatamente el nivel del mar, si el estante pierde mucho más de su área, podría resultar en glaciares que fluyen desde tierra acelerando su paso hacia el océano. Este hielo no flotante tendría un eventual impacto sobre el nivel del mar, pero sólo a un ritmo muy modesto. Igualmente con este desprendimiento la Tierra ha perdido una reserva muy importante de agua dulce, que ahora sí se produce el deshielo se convertirá en agua salada al derretirse en el océano.

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Ignacio Arias
Periodista | + posts




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